La joven jugadora grancanaria disputó la final de la Supercopa de España con apenas 15 años, 8 meses y 17 días, y ya ha tenido presencia en la Liga Guerreras Iberdrola y en la competición continental con el primer equipo teldense.

El Rocasa Gran Canaria vuelve a poner de manifiesto el valor de su cantera con la irrupción de Iria Ranz Casañas, una de las jóvenes promesas más precoces del balonmano femenino español, quien con apenas 15 años ya ha vivido experiencias reservadas habitualmente a deportistas con una trayectoria mucho más amplia: disputar una final de la Supercopa de España, competir en la Liga Guerreras Iberdrola y participar en encuentros de competición europea con el primer equipo amarillo.

El pasado 5 de septiembre, Iria Ranz formó parte del conjunto del Rocasa Gran Canaria que conquistó la Supercopa de España Iberdrola tras imponerse por 25-23 al Super Amara Bera Bera en el Instituto Ferial de Vigo (IFEVI). La canterana tuvo minutos en una final de máxima exigencia, en la que el equipo grancanario estrenó la temporada 2026/2027 levantando un nuevo título nacional y se convirtió en la jugadora más joven en estrenarse en España.

La fecha de nacimiento de la joven extremo, el 19 de diciembre de 2010, permite dimensionar el alcance de su precocidad: Iria disputó aquella final con 15 años, 8 meses y 17 días, a poco más de tres meses de cumplir los 16.

Un dato que adquiere todavía más relevancia al comprobar que su progresión no se limita a una aparición puntual, sino que ya se ha traducido en oportunidades tanto en la competición liguera como en el escenario continental.

Iria Ranz: “Un sueño cumplido”

“Para mí, es un sueño hecho realidad. Si le hubieran dicho a la niña que empezó a jugar al balonmano que algún día se convertiría en la jugadora más joven en debutar en la Liga española, jamás habría imaginado que esto pudiera llegar a suceder”, admite la talentosa deportista.

Alcanzar este hito supone una enorme satisfacción para una joven que afronta cada experiencia con ilusión, gratitud y ganas de seguir aprendiendo. «Estoy muy agradecida al Rocasa, a los entrenadores y a mis compañeras por todo lo que estoy viviendo, porque son experiencias que me voy a llevar para siempre, y es un orgullo enorme poder estar aquí. Estoy muy contenta y con muchísimas ganas de seguir creciendo, pero doy las gracias, sobre todo, a mis padres, que me han apoyado siempre y sin los que nada de esto habría sido posible”. La grancanaria no se conforma con haber alcanzado este hito y trabaja con la mirada puesta en seguir creciendo dentro del Rocasa Gran Canaria, ganarse un papel cada vez más importante en el primer equipo y aprovechar al máximo cada oportunidad. «A nivel individual, quiero sentirme cada vez más parte del equipo, tener más protagonismo dentro de la plantilla y seguir mejorando cada día. Sé que todavía me queda mucho por aprender y quiero aprovechar esta oportunidad para crecer como jugadora y como persona», explica.

En el plano colectivo, sus ambiciones también son elevadas: “Aspiramos a luchar por todos los títulos, tanto por la Liga como por la Copa de la Reina, y llegar lo más lejos posible en la Europa League”.

La progresión de la prometedora extremo derecho del Rocasa tiene sus raíces en el extinto CB Romade para comenzar a brillar, posteriormente, en la cantera del Club Balonmano Valsequillo, donde acabó por desarrollar las cualidades que hoy le han permitido dar el salto al balonmano de élite. Su crecimiento deportivo también ha tenido reconocimiento en el ámbito nacional, con convocatorias habituales en las categorías de formación de la selección española.

La jugadora grancanaria ha formado parte de la Selección Española Promesas Femenina, participando en distintas concentraciones y competiciones internacionales, entre ellas el prestigioso European Open 2026, celebrado en Gotemburgo (Suecia) del 28 de junio al 4 de julio. Una trayectoria que refleja su proyección y el trabajo formativo realizado desde sus primeros pasos en el balonmano canario.

Su presencia en la Liga Guerreras Iberdrola y en la EHF European League confirma la confianza del cuerpo técnico en una jugadora que continúa dando pasos firmes en su formación, compartiendo vestuario y pista con deportistas de contrastada experiencia nacional e internacional.

Dejan Ojeda, entrenador principal del Rocasa Gran Canaria, se deshace en elogios hacia la perla canaria: “Es un orgullo para el Rocasa tenerla con nosotros: Iria tiene mucha proyección, pero es que además es una chica muy humilde con los pies en el sueño y ha caído de pie dentro del grupo. Para el balonmano canario es un privilegio ver que hay brotes verdes en el deporte base y que se vea que hay jugadoras muy jóvenes que aspiran a competir con las mejores del país”.

Una precocidad sin precedentes en España y en el Top 4 europeo

El balonmano femenino español ha contado con jóvenes talentos que alcanzaron la élite a edades muy tempranas. Entre los casos más destacados figuran Malen Morandeira, que debutó con el Super Amara Bera Bera en enero de 2019, con 16 años y tres meses; Kadi Jallow, que se estrenó con el Aula Valladolid a los 16 años y cuatro meses, además marcando un gol; e Inés Collado, que debutó con el Rocasa Gran Canaria en septiembre de 2025 con 16 años, siete meses y seis días, superando el registro de Maitane Etxeberría, que había debutado en 2013 con 16 años y ocho meses. También destaca el caso de Elene Fresco, que debutó con el Bera Bera en agosto de 2025 con 16 años y algo más de once meses.

En el concierto continental existen otros precedentes de precocidad, como la suiza Malin Altherr, que debutó con el primer equipo del LC Brühl con 15 años y también alcanzó la selección absoluta a esa edad; la húngara Anna Kukely, que se estrenó en octubre de 2018 con el equipo sénior del Békéscsabai El?re NKSE, en la máxima categoría de su país, con 15 años; y la también suiza Xenia Hodel, que se incorporó al primer equipo del Spono Nottwil con 15 años y llegó a figurar en su plantilla para competiciones europeas durante la temporada 2014-2015. Estos casos sitúan la trayectoria de Iria Ranz en el contexto de otras jóvenes jugadoras que han alcanzado la élite continental antes de cumplir los 16 años.

El futuro del Rocasa también se construye desde la cantera

La apuesta por Iria Ranz refleja la voluntad del club teldense de ofrecer oportunidades a las jóvenes jugadoras formadas en su entorno, facilitando su evolución deportiva y su incorporación progresiva a la dinámica del primer equipo.

Con 15 años, la canterana ya ha comenzado a escribir sus primeras páginas en la élite del balonmano femenino, acumulando experiencias de enorme valor competitivo y formativo. Su participación en una final de la Supercopa de España y sus apariciones en la Liga Guerreras Iberdrola y en Europa representan un hito en su todavía incipiente, pero prometedora carrera deportiva.